Cada día son más las personas que huyen del matrimonio por fracasos conyugales que conocen o por temor a un compromiso. Los expertos afirman que antes de empezar una vida juntos es importante entender el significado de unirse para siempre, las implicaciones que requiere y enfrentar la realidad del día a día. Todo esto podría sonador aterrador, pero si se escoge a la persona correcta, las cargas son más llevaderas. Sin embargo, ¿qué garantiza el éxito de una relación?  La sinceridad entre la pareja es uno de los pilares de una relación estable y feliz.

Aquí hablamos de honestidad en todos los aspectos: identidad, sentimientos, nivel de compromiso y defectos. Muchos matrimonios no prosperan porque al casarse descubren a una persona totalmente diferente a la que amaron durante el noviazgo o quizás no fueron claros con sus sentimientos y el cónyuge llegó al altar con expectativas irreales que con el diario compartir lo desilusionaron sobre su pareja. Por esta razón la sinceridad mutua es fundamental: conocer tanto a la otra persona para estar seguro de querer ser uno solo en sagrado matrimonio.

La comunicación entre los dos es otra base de un matrimonio feliz. A lo largo de la vida, el ser humano afronta cargas dolorosas, problemas que cambian su manera de ver el mundo; no obstante el apoyo del ser amado, debe suavizar los obstáculos. Una buena comunicación permite que no haya malentendidos, mentiras ni dudas. Desde el diálogo, lo importante no es ganar la pelea sino llegar a un equilibrio; el amor se hace más importante que una discusión.

Es allí que toma forma otro aspecto: entender la manera de amar de la otra persona y cómo recibe el amor. Gary Shapman, en su libro “Los 5 lenguajes del amor”, afirma que todas las personas reciben el cariño de formas diferentes, ya sea por regalos, tiempo dedicado o actos de servicio. En un matrimonio, hay que entender las bases de afecto de la pareja para así demostrarlo adecuadamente y no generar inconvenientes porque los actos de cariño no se expresan bajo las expectativas del otro. Por esta razón, la mujer puede pensar que el hombre “no la trata como se debe” porque no es lo suficientemente cariñoso ni halagador, mientras que él está pensando que ella es feliz con los viajes que le regala a pesar de ganar poco dinero.

A la hora de casarse, los prejuicios sobre matrimonios fallidos o infelices deben quedar atrás. Cada pareja tiene un nuevo camino por delante para escribir su historia de la forma que ellos deseen, sin comparaciones, dejando de lado las relaciones pasadas, los corazones rotos y los miedos.

 

 

 

 

 

 

 

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